Interpretando a los druidas

por - 5.10.19

Los druidas han fascinado a los pintores a lo largo de la historia. Desde su desaparición, se ha ido creando un mito entorno a estos sacerdotes y profetas de la antigüedad. Rituales paganos, sacrificios humanos... Nosotros podemos reconstruirlos gracias al legado de algunas fuentes clásicas, aunque siempre hay que tomarlas con cautela. Una de las más fiables, quizá por su contemporaneidad, sea la de Julio César, que los describió en su libro «La guerra de las Galias». En el siglo I a.C., los druidas aparecían en las fuentes en forma de filósofos, maestros y guardianes de la cultura oral. Un siglo más tarde, esa imagen positiva se transformó, y los druidas se convirtieron en salvajes sacrificadores de humanos, videntes y practicantes de cultos secretos en arboledas aisladas. Los druidas fueron perseguidos por los primeros emperadores romanos, como Tiberio, que trató de reprimirlos publicando un edicto para acabar con ellos. Con la llegada del cristianismo, la religión pagana desapareció gradualmente y los druidas se ocultaron tras el velo del tiempo.

El resurgimiento del druidismo tuvo lugar durante el Renacimiento y cobró mucha más importancia durante el siglo XVIII. En estas épocas, la imagen del druida se transformó casi por completo. Fue John Aubrey (1626-1697), un anticuario británico, quien relacionó a los druidas con Stonehenge. De ahí surgió esa relación tan moderna de los druidas con los monumentos megalíticos; una relación falsa en el tiempo cronológico que también difundió William Stukeley (1687-1765), un médico inglés que acabó siendo célebre por sus prácticas druídicas. Con el Romanticismo llegó la desvirtuación total: además de los monumentos megalíticos, a los druidas se les asociaron las ruinas y castillos medievales, los páramos desolados y las montañas agrestes, el sentido trágico de la persecución y el misticismo en su filosofía. A pesar de ello, debemos admirar a los autores románticos por habernos legado estas imágenes tan enormemente bellas. Aquí podéis ver algunos ejemplos:   

Noel Halle
La ceremonia de los druidas (1737-1744)
(National Gallery of Scotland)
Edward Atkinson Hornel y George Henry
Los druidas trayendo el muérdago (1890)
(Glasgow Museums Resource Centre)
Según Plinio, existía un ritual para la recolección del muérdago. Los druidas lo cortaban con una hoz de oro en luna creciente. En realidad, era una hoz de bronce o de hierro revestida de oro para añadirle un simbolismo concreto.
Thomas Jones
El bardo (1775)
(National Museum Cardiff)
«El último bardo galés, a punto de arrojarse al río Conwy, maldice a los ingleses victoriosos y a su rey, Eduardo I, mientras contempla su tierra vencida. Es posible imaginar que el bardo predijo su derrota mediante la interpretación del vuelo de los pájaros en el cielo»
(fragmento extraído de El mundo de los druidas de Miranda Green, p.88)
John Martin
El bardo (1817)
(Yale Center for British Art)
«Este cuadro ilustra el poema del mismo nombre de Thomas Gray acerca del último druida galés superviviente, encaramado a un risco sobre el río Conwy, en Gales, mientras maldice al conquistador inglés Eduardo I por ordenar la masacre de sus compañeros».
(fragmento extraído de El mundo de los druidas de Miranda Green, p.146)

0 comentarios